Los deseos a diferencias de las necesidades, están más relacionados con nuestra cultura que con nuestra naturaleza.

Tener deseos no es ni bueno ni malo, pero sí dichos deseos no están vinculados con las necesidades de nuestra naturaleza, es muy probable que una vez satisfechos nos quede una sensación de vacío que deberá ser rellenada generando y cubriendo un nuevo deseo.

Pensamos que muchos deseos salen de nuestro interior, pero con frecuencia no son más que reflejos del espejo social, en el que nos miramos. Si bien hay deseos que son el reflejo de necesidades interiores que todos poseemos, como sería el deseo  de aprender, que nace de la necesidad de desarrollarnos y progresar como personas.

Nuestros deseos traducen el anhelo que sentimos de experimentar una situación emocional determinada. De hecho cuando compramos algo, lo hacemos para experimentar una situación emocional concreta. En ocasiones compramos elementos que reflejan lujo y poder porque así anticipamos el vernos aceptados por un estrato social.Tenga en cuenta que esto no es una regla universal, cada quien debe identificar sus propios deseos y necesidades.